CONVOCATORIA ENCUENTRO JUEVERO 5 DE MARZO
Esta semana la propuesta de los jueves está a cargo de Roselia, el tema es: "Los colores de mi verdadero yo"
Cada tarde, Ulises se sienta frente a una hoja blanca que para él es mucho
más que papel: es una puerta abierta a su imaginación. Allí, sus lápices
despiertan bosques, montañas y animales que nacen de sus pensamientos. Cada
color es una emoción, cada trazo un pequeño pedazo de su mundo interior.
Cuando empezó el jardín de infantes, descubrió
que su momento favorito era la hora de dibujar. Mientras los demás niños
hablaban o jugaban, Ulises se sumergía en ese mar tranquilo de colores donde
podía decir todo sin usar palabras.
Un día, la maestra pidió que dibujaran lo que
más les gustaba. Ulises creó un bosque lleno de árboles altos y animales
escondidos entre la hierba. Era un bosque vivo, lleno de secretos y aventuras.
Cuando su mamá vio el dibujo, algo le llamó la
atención. Las copas de los árboles estaban pintadas de MARRÓN y los troncos de VERDE.
No parecía un descuido: Ulises había elegido esos colores con la seguridad de
quien pinta lo que realmente ve.
Al día siguiente, su mamá habló con la maestra.
Ella restó importancia y dijo que tal vez era simplemente la forma en que
Ulises imaginaba el mundo.
Pero la inquietud de su mamá no desapareció.
Decidió llevarlo al oftalmólogo. Allí, el especialista le mostró unas láminas
llenas de puntos de colores donde se escondían números. Era el test de
Ishihara.
Después de observarlas con atención, el médico
explicó con calma: Ulises era daltónico. Sus ojos veían los colores de manera
diferente.
Desde entonces, Ulises entendió que su mirada tenía su propia paleta. Y cada tarde siguió dibujando bosques, porque en su mundo los colores no estaban equivocados: simplemente contaban la historia de cómo él veía la vida.



0 graffitis:
Publicar un comentario