CONVOCATORIA ENCUENTRO JUEVERO 20 DE Agosto
Esta semana la propuesta de los jueves está a cargo de Patricia y Rosana en su blog Artesanos de la Palabra, el tema es: "DETECTIVES DE VALIJAS"
La propuesta es la siguiente: Vamos a imaginar que nuestro protagonista, después de un viaje largo, llega al hotel, abre la valija y encuentra entre la ropa:
1- Un rollo de papel higiénico
2- Un pelapapas
3- Una capa
Algo muy loco ¿no?
Por las noches se escuchaban ruidos. Hubo una noche que escucho
un hombre llorando, él se levantaba y no encontraba nada. Se escuchaban pasos,
hasta presentía que caminaba alguien por el pasillo. El miedo comenzó a instalarse.
Todo comenzó aquella noche en la terminal de ómnibus cuando por equivocación tomó otra valija, ya que era igual a la de él, pero en su interior encontró algo que lo dejo sorprendido, al llegar al hotel y abrirla había un rollo de papel higiénico, un pelapapas y una capa.
Llamo a la empresa de ómnibus para dejar el reclamo de la equivocación de valijas, el empleado que lo atendió le dijo que se pondrían en contacto cuando tengan novedades.
Aquella noche tomo la decisión de llevar la valija al sótano junto a cosas viejas, cajas polvorientas, sillas rotas, todo lo que no se usaba se guardaba en el sótano del edificio.
La espera se hizo eterna, el dueño de la misteriosa valija no aparecía. De vez en cuando bajaba al sótano a verla. No creía en maldiciones y fantasmas y se negaba a que la valija con los elementos extraños podían causar los fenómenos paranormales.
Mientras estaba en la cama leyendo un libro, creyó oír en el pasillo pasos que se acercaban a la puerta de la habitación, comenzó a sentir miedo y escalofríos, la temperatura había bajado y luego la luz se apago, quedando la habitación a oscuras. Atino a taparse la cabeza con las sabanas de la cama.
De pronto, escuchó tres golpes en la puerta. El hombre contuvo la respiración. Los pasos se detuvieron al otro lado. Durante unos segundos, el silencio fue un océano oscuro. Entonces la puerta se abrió lentamente.
No había nadie.
Con el corazón golpeándole el pecho como un pájaro atrapado, salió al pasillo. Los pasos continuaron, alejándose hacia las escaleras. Sin saber por qué, los siguió hasta el sótano.
La puerta estaba entreabierta. Al entrar, vio la valija en el centro de la habitación. Estaba abierta. El rollo de papel higiénico, el pelapapas y la capa habían desaparecido. Solo quedaba una pequeña nota amarillenta. La tomó con manos temblorosas. Decía:
“Gracias por devolverme lo que necesitaba para regresar.”
En ese instante, una figura cubierta con la capa apareció al fondo del sótano. El hombre quiso gritar, pero la voz se le quedó atrapada en la garganta. Aquella noche lluviosa nadie escucho su último grito de auxilio.
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