Esta semana la propuesta de los jueves está a cargo de Ibso en su blog Camino a Utopía, el tema es: "EL PRIMER BORRADOR"
La propuesta es la siguiente:
Hay documentos que nacieron para cambiar el mundo. Tratados, acuerdos, declaraciones, contratos, armisticios, leyes, convenios…
Pero antes de convertirse en documentos solemnes, antes de que alguien los firmara y antes incluso de que nadie pudiera imaginar su importancia, tuvieron que existir como una simple propuesta, porque algo tan importante no sale a la primera.
Y alguien tuvo que escribir Un primer borrador.
Puntos clave a tener en cuenta:
Inspiración libre: Podéis reescribir el origen cómico de un documento real —¿y si la Declaración de Independencia empezó como una queja por el precio del té?— o inventar uno completamente disparatado.
El enfoque: Centraos en ese momento inicial: tachones vergonzosos, ideas absurdas descartadas a última hora, discusiones estúpidas entre sus protagonistas, malentendidos o la absoluta falta de seriedad con la que empezó algo que acabaría siendo trascendental.
El tono: ¡Prioridad absoluta al humor, la ironía y el desparpajo!
En una mañana fría de invierno el monje
Vipashin le encargo a la monja Tara que redactara un borrador con reglas para
implementar en el nuevo monasterio para que cada persona que
entre no busque ser superior y creerse el nuevo buda, que nadie
permanezca sintiéndose inferior como una lagartija y que todos encuentren
un espacio para cultivar la sabiduría, la compasión y la paz.
La paz interior empieza por no molestar al prójimo
1. Silencio, por favor.
Este es
un templo, no una asamblea de vecinos. Si necesita contarle a alguien lo que
hizo ayer, recuerde que el silencio también es una forma de sabiduría. Y, en
algunos casos, de supervivencia social.
2. Deje el ego en la entrada.
Aquí
nadie es más importante que nadie. Ni siquiera usted, que lleva tres retiros
espirituales y pronuncia namasté con acento de documental.
3. Prohibido competir por la iluminación.
No se
aceptan frases como «yo ya trascendí el ego» ni miradas de superioridad
espiritual. Si necesita demostrar que es más iluminado que los demás, quizá
todavía tenga la lámpara apagada.
4. El teléfono móvil también necesita meditar.
Apáguelo
o póngalo en silencio. Buda alcanzó la iluminación sin consultar WhatsApp cada
cinco minutos. Usted también puede intentarlo.
5. Respete la meditación ajena.
No
despierte al vecino porque ronca. Tal vez esté practicando una técnica avanzada
de respiración. O tal vez simplemente tenga sueño. En ambos casos, déjelo
evolucionar.
6. La ira no está prohibida, pero sí los espectáculos.
Si
alguien le quita su safu favorito, respire profundamente. Recuerde que todo es
impermanente, incluidos los safus y su paciencia.
7. Las ofrendas son voluntarias.
La
generosidad es una virtud; presumir de ella, una oportunidad perdida. Nadie
alcanzará el nirvana por dejar el billete más grande.
8. No dé consejos espirituales sin que se los pidan.
Decirle a
alguien que su sufrimiento es una ilusión mientras atraviesa una crisis no lo
convierte en maestro. Solo en alguien con muy mal sentido del momento.
9. Mantenga limpio el templo.
La pureza
interior no justifica dejar las tazas sucias. El karma no lava los platos.
10. Recuerde el objetivo
Venimos a
cultivar la compasión, la serenidad y la sabiduría. Si al salir sigue creyendo
que todos son unos idiotas, no se preocupe: la próxima meditación es mañana.
11. Cuidar los olores
Tenga la amabilidad de lavarse las patas antes de
ingresar al dojo, sea considerado con los demás practicantes. Ni hablar de
tirarse flatulencias póngase en el lugar del otro y trate de meditar respirando
olor a cloaca.

